jueves, 13 de septiembre de 2012

México: Derecho a la felicidad

México: Derecho a la felicidad

Printer-friendly versionSend to friendpor Isaac Katz

Isaac Katz es investigador y catedrático del Instituto Autónomo de México.
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en el capítulo I “De los Derechos Humanos y sus Garantías”, contiene toda una serie de derechos garantizados por el Estado que, de ser efectivamente exigidos por parte de la población ante el Poder Judicial, sería imposible su cumplimiento por la sencilla razón de que no habría suficientes recursos. Además del derecho a la educación, la cual el Estado (entiéndase gobierno) está obligado a proveerla desde el nivel preescolar hasta la educación media superior, destaca lo establecido en el artículo 4º, el cual sin duda es toda una belleza. Veamos lo que contiene.

“Toda persona tiene derecho a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad. El Estado lo garantizará”. Primero, ¿que debe entenderse por nutritiva, suficiente y de calidad? Y segundo, en caso de que un individuo no tenga los recursos para proveerse de una alimentación nutritiva, suficiente y de calidad, ¿el gobierno está obligado a proveérsela? ¿Con que ojos, mi divino tuerto, cuando el 20% de la población vive en pobreza alimentaria?
“Toda persona tiene derecho a la protección de la salud”. A pesar de la publicidad gubernamental, todavía estamos lejos de haber alcanzado la cobertura del total de la población en este rubro, aunque sin duda se ha avanzado mucho con el seguro popular. Moverse hacia un sistema de seguridad universal se estima tendría un costo de más de 5% del PIB, imposible de financiar sin una profunda reforma tributaria.
“Toda persona tiene derecho a un medio ambiente sano para su desarrollo y bienestar. El Estado garantizara el respeto a este derecho”. ¿Qué debe entenderse como medio ambiente sano, partiendo del hecho de que la contaminación óptima no es cero? Reducir los niveles de contaminación cuesta, medida en términos del valor de la producción sacrificada de bienes. Y, más aún, ¿cómo es que el Estado garantizará este derecho?
“Toda persona tiene derecho al acceso, disposición y saneamiento de agua para consumo personal y doméstico en forma suficiente, salubre, aceptable y asequible. El Estado garantizara este derecho”. Que la población tenga acceso a agua potable cuesta y el consumidor es quién tiene que pagar por ella en toda la cadena, desde la potabilización, distribución y saneamiento; sin embargo, lo que observamos es que en ninguna parte del país los precios cubren este costo por lo que hay un enorme desperdicio.
“Toda persona tiene derecho a disfrutar de vivienda digna y decorosa. La ley establecerá los instrumentos y apoyos necesarios a fin de alcanzar tal objetivo”. ¿Qué es una vivienda digna? ¿Es suficiente con que tenga pisos firmes, acceso a agua potable dentro del hogar y drenaje? O para que sea digna requiere que tenga alberca, cancha de tenis, sauna, pista para correr, etcétera. ¿Cuánto cuesta todo esto?
“Toda persona tiene derecho al acceso a la cultura y al disfrute de los bienes y servicios que presta el Estado en la materia”. Conciertos, museos, exposiciones y más cuestan. Nuevamente, “con qué ojos, mi divino tuerto”.
“Toda persona tiene derecho a la cultura física y a la práctica del deporte. Corresponde al Estado su promoción, fomento y estímulo”. Mismo comentario del párrafo anterior.
Todos estos derechos cuestan y de ser exigidos al gobierno para que sea éste quien los provea, simplemente no hay forma de pagarlos.
¿No estaría mejor que la Constitución consistiera de únicamente dos artículos? Primero: “Toda persona tiene derecho a la felicidad”. Segundo: “El Estado hará lo conducente para cumplir el artículo primero”.
Sin duda a nuestros legisladores no les falta imaginación.

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